
La Dra. Véronique Lecaros, el Dr. Eduardo Villanueva y el Dr. Joseph Crawford brindan sus opiniones sobre la posición de las encíclicas del papa León XIV respecto a la inteligencia artificial y sus implicancias en el desarrollo tecnológico contemporáneo.
Con la publicación de la primera encíclica Magnifica Humanitas redactada enteramente por el papa León XIV, un aspecto resaltante es la temática de la formación y expansión de la Inteligencia Artificial, una herramienta técnica que acrecienta nuestras capacidades pero que se ha convertido en un cambio de paradigma del modo de vivir de las personas, creando riquezas y muchos excluidos.
Según la Dra. Véronique Lecaros, jefa del Departamento de Teología (PUCP), a pesar de que esta realidad genera muchas dudas, ella considera que el papa León XIV invita a superar el fatalismo y la pasividad frente a la IA, así como también envía un mensaje para reflexionar y asumir responsabilidad respecto al uso/abuso de esta tecnología que está al alcance de las personas.

En esa línea, la jefa del Departamento del Teología resume la propuesta del pontífice como la necesidad de "integrar las posibilidades que ofrece la técnica en un camino de sabiduría, capaz de custodiar juntos la dignidad de cada persona y el futuro de nuestra Casa común" (N.° 237).
Por otro lado, respecto al Dr. Eduardo Villanueva, decano de la Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación, en el contexto de la encíclica Magnifica Humanitas, opina que una de las ideas más interesantes es desarmar la IA. “No es un concepto nuevo, pero sí un planteamiento original. Se trata fundamentalmente de reconocer que el desarrollo de la inteligencia artificial generativa (IAGen) ha sido el equivalente de una carrera armamentista” destaca el Dr. Villanueva.
Debido a la competencia en el mercado global y los grandes capitales invertidos en los sistemas de IAGen, la preocupación que plantea el papa se centra en el impacto y la consecuencias sociales, económicas y ecológicas de los avances de esta tecnología, cuyos efectos negativos de estas implementaciones ya que están ocurriendo. Actualmente, según el decano Eduardo Villanueva, desde los efectos en la formación educativa hasta la posibilidad de disrupción laboral global, la IAGen es un elemento más que agudiza el desequilibrio planetario, en una época particularmente confusa y potencialmente peligrosa.

Finalmente, el Dr. Joseph Crawford, docente del Departamento de Comunicaciones, considera que el sumo pontífice ofrece una posición equilibrada, alejada tanto del proselitismo tecnófilo como del rechazo apocalíptico, destacando que la inteligencia artificial es una herramienta, no un fin en sí misma, y que por ello debe permanecer al servicio de la humanidad. Asimismo, menciona que se debe rescatar el factor humano frente a la sacralización técnica.
“El papa es certero y lúcido al recordar analogías como la Torre de Babel y el Becerro de Oro, ya que las grandes corporaciones tecnológicas promueven una suerte de nueva religión donde la humanidad sería tentada a postrarse ante su propia creación, invirtiendo de manera desproporcionada recursos vitales como agua, tierra, minerales, energía, y solicitando que la población acepte esta transacción en un acto de fe, debido a que los retornos económicos y sociales distan de ser evidentes a corto, mediano y largo plazo” destaca el docente Crawford.
Otro factor que se toma en cuenta sobre la IAGen en el ámbito de las comunicaciones y la gestión de trabajo son las evidencias empíricas de las consecuencias de estos algoritmos. El profesor Crawford alerta sobre algunas consecuencias ya observables de la implementación acelerada de sistemas automatizados en estudios realizados en Standford y el MIT, como la reproducción de sesgos algorítmicos, la precarización de ciertos procesos laborales y la dependencia excesiva de herramientas generativas sin criterios adecuados de verificación.
Precisamente, la ventaja laboral recae en las Ciencias Sociales y Humanas; quienes poseen pensamiento crítico, formación humanista y capacidad de discernimiento ético, y son los que mejor pueden aprovechar esta tecnología. A su juicio, el docente puntualiza que su mayor preocupación son el futuro de los jóvenes universitarios y recién egresados.
