
Bruno Rivas, Jack Lo y Romina Antoniazzi comparten sus reflexiones sobre la importancia e impacto de la Copa Mundial de Fútbol 2026.
El Mundial de Fútbol de la FIFA representa un evento que reúne a los países para unirse y relacionarse por un mes entero alentando a las selecciones nacionales y el espectáculo futbolístico. Pero también este mega evento simboliza una oportunidad de posicionarse en la geopolítica mundial a través de estrategias e intereses políticos, económicos, diplomáticos y mediáticos.
Para el Dr. Bruno Rivas, la organización de un mega evento deportivo como el Mundial se ha convertido en un objetivo diplomático de los estados por diversas razones.
Una de ellas es aprovechar la oportunidad de organizar el Mundial con el propósito de mostrar ante el mundo la nueva posición geopolítica del país. Los estados del grupo BRIC como Brasil, Rusia o Sudáfrica llevaron a cabo el mega evento deportivo para evidenciar que sus capacidades económicas, organizativas y logísticas están a la altura de otros países y posicionarse como líder regional.
Otro motivo es para aplicar el denominado sportswashing. Rusia (2018), Qatar (2022) o Argentina (1978) han aprovechado el Mundial como medio para mejorar su reputación a nivel mundial, tratando de desvincularse de las acusaciones de violaciones de los derechos humanos o el autoritarismo.
Asimismo, la organización de un Mundial puede ser una fuente de soft power (poder blando), ya que llevar a cabo exitosamente el evento deportivo más llamativo del mundo puede generar que el país se convierta en referente para los otros del continente: su cultura se vuelva atractiva e tenga influencia en las decisiones de sus pares.
No obstante, el docente Rivas advierte que la edición 2026 presenta características particulares debido al contexto político estadounidense. A su juicio, las políticas impulsadas por la administración de Donald Trump no modifican sustancialmente las relaciones diplomáticas con otros países, sino que reflejan una estrategia de política exterior ya consolidada al referirse sobre las estrictas medidas migratorias y de seguridad implementadas durante el torneo.
“La Copa del Mundo termina siendo una muestra de cómo Trump entiende las relaciones internacionales. Por ello, no nos debería extrañar que las selecciones, árbitros, periodistas y turistas que están presentes en el torneo pasen por controles extremos y que incluso una de ellas —Irán— tenga prohibido quedarse permanentemente en el país”, detalla el docente.
El escenario de la Copa Mundial es una vitrina que los estados buscan aprovechar para tener participación geopolítica y ser el centro del mundo por unas semanas pese a las grandes inversiones que exige y de la posibilidad de que también queden expuestas las carencias del país.

Por otro lado, desde la perspectiva de la cobertura mediática del Mundial, el Mag. Jack Lo explica que las plataformas digitales han impactado en las maneras de informarnos sobre este evento debido a la cobertura permanente.
Anteriormente, se esperaba las transmisiones de los noticieros deportivos para informarse sobre la coyuntura mundialista. Ahora todo sucede en el momento y al alcance de una pantalla, obligando a los medios tradicionales a implementar la mayor cantidad de plataformas digitales.
“Si nos perdemos un partido, podemos ver los goles en cualquier red social. Si queremos ver un partido, ya no es necesario estar frente a un televisor. Ahora se pueden ver los partidos desde cualquier lado, un celular, una laptop, una tablet. El consumo se ha ampliado, y de cierta manera, las coberturas se han democratizado”, reflexiona el docente Lo.
Respecto a la popularidad del consumo de los canales de streaming, este medio permite tener una experiencia más personalizada de la información ante la infinidad de opciones, abriendo espacios para nuevos actores, como los influencers o creadores de contenido, que son una alternativa más cercana a la que brindaban los medios tradicionales.
Precisamente, al tener una infinidad de opciones de informarse sobre el mundial, los medios y creadores de contenidos se ven forzados a buscar distintas formas de mantener su público a través del entretenimiento.
Sin embargo, se evidencia un contraste de la información que se brinda: por un lado, los consumidores tienen medios y creadores de contenidos que cumplen con altos estándares periodísticos que aportan a la discusión pública y a la información deportiva; pero a su vez existen ciertos casos que ellos ha comprometido la calidad y veracidad de la información, debido a la escasa formación periodística.
El Mag. Jack Lo menciona que el desafío que tienen los medios y creadores de contenidos es encontrar un equilibrio: informar con rigor sin perder la capacidad de conectar con las audiencias. “Entretener es válido, pero la calidad en la información ni la función crítica deben verse mermadas”.
Para el docente, el nuevo ecosistema mediático en el Mundial de Fútbol del 2026 exige que el periodismo deportivo fortalezca precisamente aquellos aspectos que ninguna plataforma puede reemplazar: el análisis, la contextualización, la verificación de la información y la capacidad crítica.
